Ransomware

  • Las nuevas caras del mal: ¿ahora son cibernéticas?

    La naturaleza conectada del mundo en línea trae múltiples beneficios. Pero las mismas interconexiones crean un gran desafío para cualquiera que intente mantener a las personas, países y activos seguros en el mundo digital. Prevenir una interrupción similar requiere que todos jueguen su papel, que los consumidores practiquen una buena seguridad digital, que las empresas mantengan los productos actualizados y seguros y que las organizaciones traten la seguridad cibernética como una prioridad estratégica.
     
    Por José Luis Laquidara,
    abogado argentino, consultor en Derecho del Consumidor y Arbitraje.
    Cuenta con amplia experiencia en el servicio público de protección al consumidor.
     

    Es muy probable que aunque fuera casualmente, por medio de la televisión, las noticias por Internet o comentarios efectuados por conocidos, compañeros de labor o por simple curiosidad, nos hayamos enterado que el viernes 12 de mayo  pasado y durante  el fin de semana que le siguió, se produjo un “ramsonware” -tipo de software malicioso diseñado para bloquear el acceso a un sistema informático hasta que se pague una suma de dinero-  de la variedad WannaCry  -quiero llorar-, que ha sido descrito como un ataque sin precedentes en tamaño e infectado más de 230.000 ordenadores en más de 150 países.

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