Cómo fue el error de SERNAC que le costó el juicio contra los productores de pollos

Un simple error, que nadie ha pagado, fue la causa por la que el Servicio Nacional del Consumidor, SERNAC, perdió el juicio a través del cual pretendía obtener una reparación para todos los consumidores del país, afectados por la colusión en el precio de los pollos articulada por la Asociación de Productores de Pollos, APA, caso que fue ventilado ante el Tribunal de Defensa de la Libre Competencia, con sentencia condenatoria.

Por Alejandro Pujá Campos.

 

El 7 de enero de 2020 fue la fecha en que la Corte Suprema le puso la lápida definitiva a una seguidilla de desesperados intentos del SERNAC para revertir el fallo del 29° juzgado civil de Santiago, que rechazó la demanda rol C-28.470-2015. Así consta bajo el rol civil 20.626-2019 del Máximo Tribunal.

El caso era de suyo complicado, pues se pretendía una indemnización a los consumidores que, necesariamente, fueron afectados por los acuerdos de precios que la Fiscalía Nacional Económica, FNE, acreditó ocurrieron en la querella que presentó contra los productores de pollos y el gremio que los reunía, la Asociación de Productores de Pollos, APA, hoy disuelta por orden judicial. 

Si bien la sentencia del TDLC, que obtuvo un espaldarazo en la Corte Suprema, es clara en señalar las conductas ilegales cometidas por Agrosuper, Ariztía y Don Pollo; en esa fecha no era tan claro el camino judicial para exigir las reparaciones a los consumidores, materia que fue motivo de reformas legales actualmente vigentes, las que todavía dejan ciertas dudas, especialmente en casos iniciados antes de la reforma.

La piedra de tope: inexistencia del vínculo contractual.

Asimismo, las demandas contra productores han encontrado una férrea defensa, por parte de las empresas demandadas, en la exigencia que la ley del consumidor establece respecto de la existencia de un vínculo contractual entre el consumidor y el proveedor, cuestion que no se da, a lo menos no directamente, entre los productores de pollos y los consumidores.

Lo anterior, no obstante que la FNE también se querelló contra los supermercados, vendedores directos a los consumidores de los productos avícolas, obteniendo sendas condenas.

Misma defensa, de falta de vínculo contractual, interpuso SCA Chile, ex PISA, en la respectiva demanda colectiva por el bullado caso tisú. Mientras la CMPC optó por reparar con los famosos $7.000, que se acordaron en la mesa a la que convocó el SERNAC con la participacion de importantes organizaciones de consumidores, SCA no ha pagado un peso a los consumidores y aun se defiende en el juicio colectivo.

En este complejo escenario jurídico, que también altera cada cierto tiempo el ambiente político, dado que las colusiones y otros atentados a la libre competencia generan gran molestia ciudadana, no había espacio para los errores. Y, sin embargo, bastó un sólo error para que el juicio terminara de una de las peores maneras.

El fallo del 29° Juzgado Civil de Santiago

Luego de examinar el caso, el 29° Juzgado Civil de Santiago, en fallo de primera instancia, rechazó la demanda por falta de legitimación activa del SERNAC, pasiva de las demandadas y prescripción de la acción.

Una sentencia de rechazo es una de las posibilidades en cualquier juicio. Tanto es así que algunos piensan que los juicios realmente empiezan cuando van a las cortes superiores. Más aún cuando se trata de materias complejas y novedosas.

Y así, sin amilanarse, SERNAC recurrió ante la Corte de Apelaciones de Santiago, dando origen al rol 5354-2019.

Recurso declarado desierto por extemporaneidad

Sin embargo, el recurso fue declarado desierto por no haberse hecho parte el SERNAC del mismo oportunamente, según ordenaba la norma procesal vigente a esa fecha para causas iniciadas en papel.

En un lapsus inexplicable, el SERNAC dejó pasar el plazo perentorio de cinco días, contados desde que ingresan los autos a la secretaría de la Corte, para perseverar en su recurso, presentando el escrito en forma extemporánea, diez días después.

La causa de este error sería que se trataba de un expediente tramitado por las reglas procesales vigentes antes de la puesta en marcha de la Ley de Tramitación Electrónica, es decir, en papel, aun cuando se digitalizaba y se subían los escritos tal y como se hace ahora con todos los juicios civiles.

Por tanto, para esa causa, aun regía el artículo 200 del Código de Procedimiento Civil, que ordenaba a las partes comparecer dentro del plazo de cinco días contados desde que se recibían los autos en la secretaría de la Corte.

A lo anterior, SERNAC interpone recurso de reposición y luego de casación en el fondo para ante la Corte Suprema, rol 20.626-2019, en el que se confirma lo resuelto por la Corte de Apelaciones de Santiago, el ya mencionado 7 de enero de 2020.

El PVC de la lástima

En una última y hasta ingenua jugada, en noviembre de 2019, el SERNAC convoca a a los productores de pollos y a los supermercados a participar en un Procedimiento Voluntario Colectivo, para intentar obtener alguna reparación.

A esta fecha, ningún productor de pollos ha acogido la invitación en la tranquilidad de que, una vez más y respecto de ellos, el SERNAC sigue siendo un perro que ladra pero no muerde.


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