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Buin Zoo decepciona y su restaurante Los Alpes es mediocre y caro

Categoría de nivel principal o raíz: Nuestras opiniones Categoría: Consumo Cultural Publicado: Lunes, 30 January 2017 Escrito por Comunicaciones Consumidores Asociados

En vez de mejorar, el parque zoológico Buin Zoo no sorprende con las innovaciones de los últimos años, mientras que el restaurante Los Alpes, en su interior, ofrece un servicio mediocre y caro. Asimismo, la accesibilidad del transporte público demuestra absoluta despreocupación de las autoridades.

Artículo preparado por Alejandro Pujá Campos,
Presidente de Consumidores Asociados

Aprovechando el verano, había que visitar por segunda vez el Buin Zoo para ver las novedades que durante los últimos años se han incorporado. Sin embargo, la experiencia familiar fue muy decepcionante pues las novedades no son muy emocionantes, como darle de comer a una jirafa, por un pago adicional o ir a los juegos de agua, que distrae del giro principal, el zoológico.

Y es el zoológico el que no sorprende pues así como hay nuevos animales, como un imponente cocodrilo, faltan otros. Aun así, como visitantes seguimos valorando el recinto hasta que pasamos al restaurante Los Alpes, al interior del Buin Zoo, ya cansados, sedientos y hambrientos.

Allí la decepción fue mayor. En primer lugar no se trata de un restaurante, aunque lo parece, sino sólo de un café con un menú minúsculo, sin venta de alcohol, con unos pocos sanguches y platos caros que no están a la altura en la preparación ni la presentación. Por ejemplo, un lomo de cerdo duro por $5.500, con agregados cobrados aparte como una ensalada a la chilena de $2.400, en que el tomate fue partido en cuatro partes, con un trozo para atorarse y la cebolla sin amortiguar, una presentación tosca. Sólo el arroz, por desmesurados $2.300, salvaba el paladar con un buen sabor. Un cuasi almuerzo para cuatro personas por más de $40 mil, propina incluida, pues los garzones no tienen culpa de trabajar en un local mediocre.

En vez de mejorar, el parque zoológico Buin Zoo no sorprende con las innovaciones de los últimos años, mientras que el restaurante Los Alpes, en su interior, ofrece un servicio mediocre y caro. Asimismo, la accesibilidad del transporte público demuestra absoluta despreocupación de las autoridades.

Artículo preparado por Alejandro Pujá Campos,
Presidente de Consumidores Asociados

Aprovechando el verano, había que visitar por segunda vez el Buin Zoo para ver las novedades que durante los últimos años se han incorporado. Sin embargo, la experiencia familiar fue muy decepcionante pues las novedades no son muy emocionantes, como darle de comer a una jirafa, por un pago adicional o ir a los juegos de agua, que distrae del giro principal, el zoológico.

Y es el zoológico el que no sorprende pues así como hay nuevos animales, como un imponente cocodrilo, faltan otros. Aun así, como visitantes seguimos valorando el recinto hasta que pasamos al restaurante Los Alpes, al interior del Buin Zoo, ya cansados, sedientos y hambrientos.

Allí la decepción fue mayor. En primer lugar no se trata de un restaurante, aunque lo parece, sino sólo de un café con un menú minúsculo, sin venta de alcohol, con unos pocos sanguches y platos caros que no están a la altura en la preparación ni la presentación. Por ejemplo, un lomo de cerdo duro por $5.500, con agregados cobrados aparte como una ensalada a la chilena de $2.400, en que el tomate fue partido en cuatro partes, con un trozo para atorarse y la cebolla sin amortiguar, una presentación tosca. Sólo el arroz, por desmesurados $2.300, salvaba el paladar con un buen sabor. Un cuasi almuerzo para cuatro personas por más de $40 mil, propina incluida, pues los garzones no tienen culpa de trabajar en un local mediocre.

Pésima y peligrosa accesibilidad

Tras finalizar la última parte del recorrido, el regreso a casa, para quienes optamos por el transporte público, conscientes, entre otras cosas de nuestra huella de carbono, notamos que el recién reinaugurado servicio de tren Rancagua Express, que circula entre la capital del Libertador y Santiago, no funciona el fin de semana y tampoco hay parada de buses desde Santiago, con enorme riesgo para los usuarios.

Se supone que estamos frente al parque zoológico privado más grande de Latinoamérica y la accesibilidad del transporte público es casi nula, además de que los visitantes tienen que caminar por la caletera pues los comerciantes ambulantes, que también venden alimentos, seguramente sin permiso sanitario, ocupan toda la vereda de entrada.

Así que varias tareas les quedan a las autoridades y a los propietarios del Buin Zoo para mejorar y reencantar a las familias que la pensaremos dos veces o más antes de visitarlos nuevamente.

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